|
Cuando el Espíritu Santo entra en Acción (1º parte)
|
Aug 3, 2007 10:30 am
844 Views
|
PARTE 1 – LA NATURALEZA HUMANA PERDIDA – Breve descripción
La sociedad experimenta una declinación y degradación moral y espiritual, en una escala de progresión alarmante.
- La corrupción se acrecienta y, aún se plantea como una forma aceptada, pues nos encontramos con expresiones tales como: “… y si todo el mundo lo hace”. - La falta de seguridad ha aumentado en forma alarmante (asaltos, crímenes, violencia). - La tabla de valores se ha invertido. Lo que antes se consideraba malo hoy se acepta livianamente, y lo que era bueno se plantea como anticuado. Se escucha decir “los tiempos han cambiado”. - Los adolescentes son inducidos a un sexo libre aceptable y generalizado, dando lugar a embarazos precoces, madres solteras y hasta muerte de muchas de ellas por prácticas abortivas. - El deterioro que las familias experimentan en relación a su cónyuge y a sus hijos (divorcios, padres que no ejercen control ni cuidados sobre sus hijos, libertades excesivas, etc.). - Los problemas sociales tales como la droga, el sida, alcoholismo, el abandono de niños en las calles, el desempleo, la pobreza, la alta tasa de suicidios, el abuso sexual y la violencia familar. - La creciente y conocida destrucción del planeta. - La aparición cada vez mayor de sectas religiosas (disfrazadas) basadas en el ocultismo y satanismo. - Música, películas y programas de T.V. que promueven de manera abierta u oculta: el consumo de drogas, el sexo sin prejuicios o una violencia consentida. - El materialismo y la sociedad de consumo que solo enseña que el dinero lo consigue todo.
Vamos camino hacia una destrucción inimaginable. La sensación impotencia y de incompetencia, para detener este cruento avance, genera en los individuos la producción de anticuerpos, tal como mantener una actitud de indiferencia frente a esta veloz degradación, que acecha en el seno del mundo habitado.
Sin embargo, el hombre, siendo víctima o mero espectador de este nefasto panorama, sigue constituyéndose neciamente como el centro y el fin de todas las cosas. Mantiene una postura egocéntrica y autosuficiente. Revela su propia verdad, de acuerdo a lo que su razón le dictamine.
Pueden sostener o no que Dios existe pero, en general, la humanidad niega la revelación de Dios en Jesucristo. Lo espiritual está absolutamente ignorado o bien ocupa un mínimo lugar.
El individuo permanece separado de Dios, apartado de los principios bíblicamente establecidos.
La Palabra de Dios es clara al respecto: “No hay justo, ni aún uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron… No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno… Con su lengua engañan… Su boca está llena de maldición y de amargura.” Romanos 3:10
El hombre, en su visión antropocéntrica, endurece su corazón, anula la razón y evidencia incredulidad. Rechaza las cosas de Dios argumentando falsedad, locura o fanatismo en relación a las verdades divinas. Ya el apóstol Pablo en su 1º epístola a los Corintios revelaba: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se ha de discernir espiritualmente.” 1 Corintios 2:14
La propuesta de este mundo es engañosa debido a que la naturaleza humana se encuentra perdida. Desde esta condición, la degradación moral y social a la que se halla expuesta aumentará en intensidad y velocidad en el tiempo.
Ya no hay tiempo para perder. Desde una visión antropocéntrica no hay caminos de paz. La humanidad está separada de Dios y perdida por su naturaleza transgresora, tal como demuestran las evidencias actuales, de las que todos somos partícipes, protagonistas o espectadores.
Continuará ...
Dios les bendiga. Nora.
|
|
|
5
Comments
|
|